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Bellas artes Universidad
industrial de santander - uis
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Ensayo
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La
caverna José Saramago
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Natalia Lorena Alvarez
Alvarez
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23/Nov/2012
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Taller de Modelado
Maestra
Andrea Rey
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LA CAVERNA
José Saramago.
“Que extraña escena me describes y que extraños
prisioneros, son iguales a nosotros”
PLATON
“La diferencia está en que el barro es como las
personas, necesita que lo traten bien”
José Saramago. (La Caverna)
En
este tiempo en donde la realidad que nos rodea se encuentra en un constante y veloz cambio, en un tiempo en donde el común
del entorno está dado por una sociedad de consumo, excluyente de todo aquello
que con su individualidad y ánimos de libertad pueda ver afectada su autoridad
e influencia, es en parte responsabilidad del artista formarse concienzuda y
éticamente para caminar en el filo de la navaja, brindando soluciones a las
necesidades actuales y a si mismo sin dejarse atrapar en la caverna del consumismo
vigente; con esta novela, el
escritor, José Saramago, nos abre los ojos en este momento a quienes iniciamos
el camino de formación como maestros en bellas artes a ser fieles a nuestros
principios, a no olvidar nuestros
orígenes, nuestra historia mientras avanzamos en nuestro caminar, a defender
nuestra libertad, a ser críticos frente a nuestro entorno; pero hay que
reconocer que, difícil tarea es esta sino se ama con el alma aquello que
hacemos y el lugar en donde estamos; y es precisamente del amor por su labor como
el mostrado por nuestros protagonistas por la alfarería y del ser como artista
del cual tratare en las siguientes páginas.
En este
relato al lado de los personajes Martha y Cipriano, vemos el profundo amor que
permanece en ellos por el arte que han trabajado durante toda su vida y que en
el presente tratamos como estudiantes de Bellas Artes de aprender, aprender a
amar.
Es
emotivo ver como en medio de las dificultades los personajes luchan en todo
momento por aferrarse a su alfarería, por evitar el dejarse llevar por la
esclavitud y el aislamiento del cual el Centro convertía en presa a todos y al
cual todos o al menos casi todos, querían ir y como a medida que avanza esta
historia Cipriano y su hija nos van enseñando de una manera tan íntima los
secretos para el manejo de la arcilla que pasa por sus manos.
Saramago
escribe en La Caverna: …“ La ominosa visión de las chimeneas vomitando chorros de humo le indujo a
preguntarse en qué estúpida fábrica de ésas se estarían produciendo las estúpidas
mentiras de plástico, las alevosas imitaciones del barro, es imposible,
murmuró, ni en sonido ni en peso se pueden igualar (al barro), y además está la
relación entre la vista y el tacto que leí no sé dónde, la vista que es capaz
de ver por los dedos que están tocando el barro, los dedos que, sin tocar,
consiguen sentir lo que los ojos están viendo.” *
Al principio de esta vía que este semestre
iniciamos, al igual que Martha a sus ocho años, debemos aprender primero a
conocer con nuestras manos el material, ya que no basta simplemente con tomar
un trozo de barro y empezar a modelar lo que por arte y gracia el espíritu
santo traiga a nuestra mente; todo arte requiere de práctica, lo que representa
un constante trabajo.
… súbitamente la hija
pasó a tener ocho años, y él le decía, Fíjate bien, es como cuando tu madre
amasa el pan. Hacía rodar la pella de arcilla adelante y atrás, la comprimía y
la alargaba con la parte posterior de la palma de las manos, la golpeaba con
fuerza contra la mesa, la estrujaba, la aplastaba, volvía al principio, repetía
toda la operación, una vez, otra vez, otra aún, Por qué hace eso, le preguntó
la hija, Para no dejar dentro del barro caliches, grumos y burbujas de aire,
sería malo para el trabajo, ponía a un lado el cilindro compacto en que
transformara la arcilla y comenzaba a amasar otra pella, Ya va siendo hora de
que aprendas, dijo, pero después se arrepintió, Qué estupidez, sólo tiene ocho
años, y enmendó, Vete a jugar fuera, vete, aquí hace frío, pero la hija
respondió que no quería irse, estaba intentando modelar un muñeco con un
recorte de pasta que se le pegaba a los dedos porque era demasiado blanda, Ese
no sirve, prueba mejor con éste, verás cómo lo consigues, dijo el padre.*
Es
necesario en la formación como artista
ser perceptivo al interactuar con todos los elementos que hacen parte de
nuestro entorno, siendo primeramente observadores de esta y permitirse
interiorizar y ser modelado por nuestra realidad, por los continuos cambios de
la misma; vemos entonces que no basta simplemente con imaginar y empezar a
modelar, es requerido para la realización de un buen trabajo, al igual que
Martha, una actividad intensa, de
nerviosa excitación, y posterior a ello, de un continuo hacer y deshacer en el papel y en el barro, de una
experimentación constante pues los chispazos de creatividad que nos
sobrevienen, no lo hacen a menos que nuestra mente haya estado trabajando
continuamente, desarrollando nuevas alternativas, creando posibles soluciones.
Nótese
lo que dice el escritor sobre nuestras manos, las principales herramientas para
nuestro enfrentamiento con la arcilla _y en general con todo tipo de
materiales_: “cuando nacemos, los dedos
todavía no tienen cerebros, se van formando poco a poco con el paso del tiempo
y el auxilio de lo que los ojos ven. El auxilio de los ojos es importante,
tanto como el auxilio de lo que es visto por ellos. Por eso lo que los dedos
siempre han hecho mejor es precisamente revelar lo oculto.”
No
esperemos pues, que por un artificio de magia, nuestros dedos empiecen a
desenvolverse con la soltura con la que seguramente lo harían las de Cipriano,
es necesario que desde ya la experimentación constante con los diferentes
materiales a nuestro alrededor para enseñar las manos a tratarlos, tratándolos
benévolamente como lo pide el barro en la caverna.
En
cierto momento pudimos ver al Padre sufriendo hasta en lo más profundo de sus
entrañas a causa del conocimiento teórico requerido para el manejo de
determinadas técnicas, las bondades y “resabios” de cada tipo y presentación de
la arcilla a trabajar, tan necesaria para su trabajo y que no se podría desligar del ingenio y la
creatividad propia observada en nuestro querido personaje, quien con la ayuda
de Martha tomaba para si los conocimientos aportados por su pequeña biblioteca
y los adecuaba a su forma de trabajar a medida que ensayaba en su taller, pero
partiendo inteligentemente de lo aprendido por prueba y error de aquellos
artistas que le antecedieron para luego establecer variantes ajustados a su
personal forma de trabajar.
Es esta
continua aprehensión de conocimiento e interacción con la arcilla, la cercanía
de esta con nuestra piel, la comprensión de su personalidad, lo que hará que
vayamos enamorándonos cada día mas de ella al igual que sucede con las
relaciones entre humanos, esta relación necesita de este conocimiento y
cercanía para desarrollarse y dar el mejor de sus frutos; es esperado que al
separarnos por un muy largo tiempo de alguien sin tener ningún tipo de
comunicación con ella, que el aprecio mengue, lo que no hace extraño que del
mismo modo suceda con aquellos materiales y técnicas con las que no maniobramos
regularmente comparada con las que sí.
También
pudimos observar en Cipriano y Martha algunos valores demandados en los
artistas como el ser una persona ética, reflexiva, crítico de su entorno, adaptabilidad
al cambio, entre otros, sin los cuales seriamos tan solo, unos cuantos más
prisioneros adormecidos del “Centro”.
Finalmente
y no menos importante, se vislumbra como lo dije en un inicio el profundo amor
por lo que se hace, que permita que disfrutemos viviendo nuestros sueños y
haciéndolos parte de nuestro diario vivir, en fin que permitan vivir cada día
con la felicidad de ir construyendo cada segundo lo que nos trazamos como meta
en nuestra existencia y no dejando acallar nuestro verdadero ser, dejando
huella en nuestra sociedad a través de lo que elegimos, concebir arte.
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